TRAUMA CRÁNEO ENCEFÁLICO
El traumatismo encéfalo
craneano (TEC) es una de las entidades, ya sea aislada o asociada, que con
mayor frecuencia se observa en la atención prehospitalaria del paciente
traumatizado, en especial en accidentes vehiculares (80%) y en mayor proporción
en personas menores de 30 años. Sus complicaciones son variables según la
severidad de la injuria traumática y el oportuno y adecuado manejo que se
emprenda. El 60% de las muertes por TEC ocurre en forma instantánea.
El período de tiempo
disponible para hacerse cargo del compromiso injurioso, de sus potenciales
complicaciones y paralelamente llevar a cabo un correcto manejo, es mínimo en
el ámbito de la atención prehospitalaria. Ello determina que el conocimiento de
los mecanismos, de la clínica, la patología, la fisiopatología y el tratamiento
deba ser al menos, el suficiente para abordar al paciente y evitarle mayores
complicaciones.
MECANISMOS:
El daño causado por un
trauma craneano puede variar desde una concusión cerebral leve con escaso
deterioro del sensorio y sin complicaciones posteriores hasta el coma
prolongado.
Las lesiones que pueden
encontrarse son múltiples: heridas cortantes del cuero cabelludo (scalps),
fracturas de cráneo y/o del macizo facial, con o sin pérdida de masa
encefálica, descalotamiento con exposición de masa cerebral, etc.. Sus causas
generalmente se encuentran en caídas, golpes, cambios de angulación bruscos y mecanismos
rotacionales de la cabeza y cuello, lesiones de golpe y contragolpe (boxeo) y
heridas penetrantes, por mencionar las más frecuentes. Estas últimas producen
profundas laceraciones del tejido cerebral y del sistema ventricular.
Se pueden catalogar según el sitio de lesión y según
la velocidad del impacto, Aquellas de muy baja velocidad, por ejemplo por arma
blanca, generan daño limitado al sitio de entrada, manteniendo el estado de
conciencia y cuyas complicaciones están dadas por hemorragia y/o infección, En
aquellas de alta velocidad, por ejemplo heridas a bala, el daño es mucho más
extenso debido al ingreso de fragmentos de hueso al interior del cráneo, e
irregularidad en el trayecto del proyectil el cual puede destrozar el cráneo y
el tejido cerebral causando laceraciones y contusiones en múltiples focos.
Finalmente las penetrantes de muy alta velocidad, por ejemplo balas de rifle,
aunque pasen limpiamente a través del cráneo dejan un extenso daño neuronal,
generalmente con pérdida de conciencia inmediata y muerte, usualmente debida a
edema y hemorragia incontenible.
Injuria
Cerebral Primaria:
A nivel macroscópico se
describen el daño cerebral difuso, el daño troncal cerebral y el daño focal
-polar cerebral. Se deben al impacto directo de ciertas regiones cerebrales
contra la irregular superficie del cráneo o secundaria al edema intracerebral,
La lesión polar focal se relaciona con daño cortical directo y hemorragia
variable localizada en regiones cerebrales, en especial lóbulos temporal y frontal,
que sometidos a fuerzas rotacionales y de empuje predisponen a sangramiento y
expansión de las lesiones intracraneales.
Tienen su evolución en los
primeros tres días posterior al daño inicial agravando el cuadro neurológico.
Microscópicamente, en la patología
celular del daño primario, es posible reconocer el tipo de injuria cerebral
denominada daño axonal difuso.
Este es causado por
mecanismos traumáticos en el que un cambio abrupto en la velocidad y momentum
angular del cráneo lesionan la sustancia blanca, axonal / glial, además de
estructuras corticales más profundas: tálamo, ganglios básales y tronco
cerebral.
Se describen dos fenómenos
que conforman la base celular de la respuesta a la injuria cerebral: la
cromatolisis y la exitotoxicidad por neurotransmisores.
En ellos se desencadenan una
serie de eventos a nivel celular; entre los cuales se destacan el aumento del
metabolismo cerebral, la degeneración celular neuronal, el edema glial, la
liberación de sustancias neurotransmisoras y iones al medio perilesional
extracelular y el aumento de permeabilidad de las membranas celulares.
En definitiva todo ello va a determinar
la ruptura de la barrera cerebro vascular el desarrollo de la isquemia
cerebral, de hemorragias intraparenquimatosas, de edema cerebral, aumento de la
PIC y desviación de la línea media, entre otras, expresándose en el estado de
conciencia y en la pérdida de funciones de protección o incluso vitales.
Injuria Cerebral Secundaria:
En la injuria secundaria se
distinguen dos categorías de mecanismos deletéreos causantes de disfunción
cerebral:
1) Lesiones con efecto de
masa intracraneal:
•
o Contusiones
•
o Hematomas y/o hemorragias
intracraneales
•
o Edema e hipertensión endocraneana
2) Injuria cerebral
Hipóxico-Isquémica:
•
o Hipoxia
•
o Hipercabnia
•
o Acidosis
•
o Hipotensión
No obstante esta
clasificación debemos hacer una distinción entre los fenómenos traumáticos
puros y aquellos hipóxico-isquémicos secundarios a otras etiologías tales como
PCR o asfixia, los cuales si bien presentan una cascada metabólica a la injuria
similar su manejo y evolución difieren, lo que hace necesario un abordaje fisiopatológico
paralelo, el cual no será expuesto en esta ocasión.
En el grupo de las lesiones
con efecto de masa, las contusiones y los hematomas postraumáticos ocupan un
lugar importante en el compromiso progresivo y la evolución posterior de la
lesión craneana. Son causantes de alteración del flujo sanguíneo cerebral, de
desviación de la línea media, de estiramiento del tejido neural, de compresión
isquémica del tronco cerebral y estructural de la línea media. Entre las
hemorragias más frecuentes se describen la epidural, la subdural y la
subaracnoídea.
•
Hemorragia
epidural: 10% de los casos. Se desarrolla generalmente posterior a un trauma
craneano, en especial del lóbulo temporal, con laceración de la arteria
meníngea media o de venas adyacentes. Puede sangrar lo suficiente como para
producir herniación. Se encuentra generalmente en pacientes jóvenes y como
consecuencia de trauma directo por golpes o caída. Se asocia a menor daño
tisular en el cual un 30% de los sujetos no pierde la conciencia, otro 30% la
recupera luego de inconsciencia inicial para deteriorarse posteriormente.
Tienen buen pronóstico y bajas secuelas.
•
Hemorragia
subdural: 20% de los casos. Se refiere a una colección entre la superficie
cerebral y la duramadre y se debe a un desgarramiento de venas en la superficie
cortical, usualmente en el vértex del cráneo y que drenan hacia el seno sagital
superior y a los lóbulos temporal y frontal del cerebro. Se encuentra en el 50%
de los sujetos con TEC severo y de mayor incidencia en aquellos de edad
avanzada. Su mecanismo es un trauma a baja velocidad (peatón), Mal pronóstico
si no es tratada rápidamente.
•
Hemorragia
Intraparenquimatosa: 22% de los casos. De origen uni o multifocal y con
evolución hasta las 48 horas posteriores al trauma.
En
el contexto de la injuria hipóxico-isquémica cabe insistir en que las
condiciones de hipoxemia e hipercarbia agravan la condición a tal punto que
aquellos pacientes que al ingreso hospitalario presentan tales características
tienen dos veces más probabilidades de un mal pronóstico que aquellos bien
oxigenados e hipen/entilados. Esto nos conduce inmediatamente al primer
objetivo de la atención del paciente con trauma cráneo encefálico: oxigenación
al 100% e hiperventilación.
FISIOPATOLOGÍA:
Hipoxemia: La capacidad de
intercambio gaseoso pulmonar muchas veces se encuentra deteriorada posterior a
un trauma cerebral grave, resultando en hipoxemia. Esto sin considerar la
posibilidad de alteración en el transporte de oxígeno secundario a shock
hemorrágico. De hecho un tercio de los pacientes que ingresan a los centros
hospitalarios con TEC grave presentan una PaO2, menor de 60 mm Hg. Todo ello
asociado con el aumento del metabolismo cerebral nos exige hiperoxigenar al
paciente que sufre de un TEC.
Hipercarbia y PIC: El
aumento de la presión intracraneana es la regla en pacientes con lesiones de
masa aguda. Un 30% de los pacientes con daño difuso cerebral presentará
incremento en la PIC. Sus causas se explican en términos de perturbaciones en
el volumen líquido del eje cráneo espinal: aumento del volumen del hematoma
intracraneal, en el contenido venoso de un cerebro edematoso/congestivo, en el
volumen del espacio extracelular pericontusional y en edema celular en áreas
isquémicas o necróticas. A este respecto se conoce ampliamente que la
vasculatura cerebral posee una potente y rápida respuesta a variaciones en las
concentraciones de dióxido de carbono arterial.
En pacientes hipoventilados
la vasodilatación cerebral secundaria a PaC02 altas aumenta el contenido líquido
en la bóveda craneana favoreciendo el incremento en la PIC.
Una herramienta eficaz en el
manejo inicial del TEC y de la hipertensión endocraneana es la hiperventilación
la que como respuesta refleja origina una vasoconstricción vascular cerebral.
En muchas ocasiones la
pérdida de la autorregulación vascular cerebral determina que la perfusión
cerebral dependa de la presión arterial media. por lo que variaciones
importantes de ella, en alza o caída, afectan al flujo sanguíneo ensombreciendo
el cuadro neurológico. En términos valóricos, la presión intracraneana (PIC)
normal es entre 7 a 5 mm Hg la presión arterial media (PAM) entre 70 -150 mm Hg
para mantener una presión de perfusión cerebral (PPC) sobre 70 mm Hg según la
relación:
PPC =PAM –PIC
CLÍNICA:
La valoración clínica
comienza por la evaluación general del suceso traumático, la aerodinamia y la
hemodinamia. La posibilidad de hipotensión, hipoxemia e hipoventilación va a
comprometer el estado consciente del sujeto injuriado. Esencialmente el examen
específico neurológico debe considerar la evaluación del estado sensorial a
través de la escala de Glasgow, el tamaño y reacción pupilar y la respuesta
motora.
Escala de coma de Glasgow
(Glasgow Coma Scale):
Esta escala fue introducida
en el año 1974 por Teasdale y Jennett y es la escala de valoración neurológica
que con mayor frecuencia se aplica en centros de trauma y en la atención
prehospitalaria. Además configura parte de otras escalas. Permite graduar el
deterioro de la conciencia tanto en situaciones de trauma como de no trauma. Es
simple, fácil de aplicar y provee una indicación del estado neurológico, del
éxito terapéutico y del pronóstico del paciente. El rango de puntaje entre 15 y
3 puntos el cual se evalúa la apertura de ojos, la respuesta motora y la
respuesta verbal, a mayor puntaje mayor nivel de conciencia.
En prehospitalario es
factible aplicar una derivación abreviada de la GCS bajo las siglas A.V.D.I.
(Alerta, Voz, Dolor, Inconciente).
Situaciones especiales pueden determinar
que la aplicación de la escalase modifique. Por ejemplo, sujetos con edema
palpebral que altere la apertura ocular o con vía aérea artificial que impida
la comunicación verbal, existiendo la no verbal. Por otro lado, la aplicación
de la escala de Glasgow en el paciente pediátrico muchas veces se hace
dificultosa dada la existencia de estados preverbales propios del desarrollo de
lactantes y preescolares. Además, en situaciones de trauma los niños son poco
cooperadores. Se elaboró una escala de coma pediátrica no verbal para
pequeñitos.
Tamaño y reacción pupilar:
El reflejo fotomotor a través de la contracción o
dilatación del iris depende del grado de luminosidad existente y su función es
comandada por grupos musculares inervados por diferentes ramos nerviosos
craneanos. Contracción pupilar: Inervación parasimpática proveniente de fibras
del motor ocular común (III par craneal).
Dilatación pupilar:
Inervación simpática de fibras hipotalámicas
descendentes que sinaptan a nivel del ganglio estrellado en la columna cervical,
En su origen el III par emerge a través de la fosa interpeduncular discurriendo
a lo largo de la tienda del cerebelo. La midriasis se produce secundariamente a
herniación transtentonal que comprime dicho par craneano ipsilateral
(anisocoria) o bilateralmente. La miosis puede sugerir herniación rostrocaudal
o intoxicación por drogas opiáceas. La falta de reactividad pupilar con tamaño
medio sugiere lesión troncal. Mala perfusión o hipotensión sistémica se
expresan en pupilas midriáticas fijas.
Respuesta Motora:
La respuesta motora puede ser adecuada tras un
estímulo verbal, táctil, doloroso o espontánea. Movimientos con o sin
propósito. La rigidez de decorticación se observa posterior a una lesión
subcortical-cortical, El paciente adopta postura con flexión de brazos muñeca y
dedos, con aducción de extremidades superiores y extensión y rotación interna
de las inferiores.
La rigidez de descerebración se asocia a daño troncal
mesencefálica Hiperextensión de extremidades superiores con aducción y
pronación además de hiperextensión de extremidades inferiores y rigidez plantar
Pueden presentarse en el TEC respuestas incompletas o solo una tendencia a un
patrón en particular Si correlacionamos el nivel de la lesión con el cuadro
neurológico, se menciona que la lesión de estructuras troncales puede ser la
responsable de muchos estados de coma prolongado y de rigideces de
descerebración, aunque esto ha sido puesto en duda en el último tiempo. Las
concusiones o pérdidas transitorias de conciencia generalmente son reversibles
y se deben principalmente a daño celular menor.
Aquellos pacientes con escala de coma de Glasgow entre
15-13 puntos presentan lesiones de carácter leve. Entre 9 -12 un daño moderado,
con recuperación espontánea del estado de conciencia y muy probable compromiso
posterior del mismo. Score igual o menor de ocho puntos sugiere una lesión
grave que requiere intervención inmediata traducida en apoyo ventilatorio,
protección de vía aérea y traslado rápido.
COMPLICACIONES
INMEDIATAS EN ELTEC
1) Cardiovasculares:
En la evaluación inicial del TEC es fundamental
determinar si asociado a la injuria cerebral existen otras condiciones o
lesiones/tales como shock circulatorio, PCR, fracturas, etc. que requieran de
un manejo agresivo inmediato. Está demás decir que un paciente con TEC grave e
hipotenso tiene un pésimo pronóstico. Corregir el shock y manejar el TEC son
prioritarios.
Se describe en la literatura
la existencia de un estado hiper adrenérgico asociado a las lesiones craneanas
severas. Un 25% de estos pacientes aumentan su presión arterial sistólica sobre
160 mm hg y la frecuencia cardíaca sobre 120 Ipm. El 50% de los pacientes con
TEC grave, sobre los 50 años, manifiestan infarto agudo al miocardio post injuria.
Se ha reportado, en estudios animales, un aumento de la concentración
plasmática de epinefrina y norepinefrina en trauma craneano severo. Tal
respuesta puede no estar asociada con hipovolemia o lesiones extracraneanas.
2) Respiratorias:
Las complicaciones
respiratorias se pueden presentar en el lugar del trauma, durante el traslado
al centro asistencial o posterior a su ingreso al medio hospitalario. El 60% de
los pacientes desarrollará alteraciones radiológicas de tórax en los tres días
siguientes.
En el sitio y durante el
traslado:
•
o Patrones respiratorios anormales:
apnea, respiración de cheyne-stokes, taquipnea y gasping. El patrón asociado a
muy mal pronóstico es la taquipnea (> 25 rpm). Se aprecia en un tercio de
los pacientes con TEC grave.
•
o Aspiración : Uno de cada cinco
pacientes (20%) experimentará aspiración de sangre o contenido gástrico
secundario al trauma. Pacientes graves cuya escala de Glasgow es igual o menor
a 8 puntos, presentan supresión aguda de reflejos de protección de la vía
aérea, -vómito, deglución y tos por lo que requieren de vía aérea artificial
con urgencia. El riesgo de favorecer la aspiración durante la intubación o la
instalación de una sonda nasogástrica es alto.
•
o Trauma de tórax y vías aéreas:
Fracturas costales, contusión pulmonar tórax volante, ruptura diafragmática,
ruptura esofágica o de vía aéreas.
•
o Edema pulmonar neurogénico: Producto
del antes mencionado estado hiper adrenérgico se desencadenaría una respuesta
inflamatoria fulminante a nivel pulmonar cuyo desarrollo sería en minutos
posterior a la injuria con alta mortalidad.
•
o Hipoxemia e hipercapnia: La
corrección de la hipoxemia debe ser inmediata a fin de evitar mayor injuria
secundaria. Un 10% de los pacientes hipoventila asociándose con una mortalidad
del 80%.
MANEJO Y TRATAMIENTO
PREHOSPITALARIO:
Rápidamente debe tenerse un
panorama claro de las acciones a ejecutar mientras paralelamente se llevan a
cabo el ritual del ABC donde la protección cervical es casi instantánea,
medidas de protección de la vía aérea, la valoración del estado neurológico,
administración de oxígeno, ventilación asistida, contención del sangrado,
reanimación circulatoria/traslado rápido, si la situación lo amerita.
°
Estabilización cervical y vía aérea.
° La administración de oxígeno en alta concentración a través de
mascarilla de no reinhalación. Pacientes con excitación psicomotora se
benefician con la sola administración de oxígeno.
°
Medidas para la prevención de aspiración.
° Vía aérea artificial orotraqueal, en sujetos con trauma severo y/o GCS
< 8
puntos o cánula oral ( de mayo). ° Ventilación asistida e
hiperventilación (PCO, <35, >30 mm hg). ° Vía (s) venosa (s) y reanimación circulatoria, si procede.
Monitorización
cardíaca
y oxímetro de pulso.
° Uso de agentes analgésicos, sedantes, relajantes ( previa
autorización), Pacientes con injuria de cráneo o del macizo facial severa
requieren sedación como medida de protección a fin de minimizar la injuria
secundaria.
°
Estabilización y traslado rápido, seguro.
Si las condiciones lo permiten la
elevación de la cabeza en 30 grados beneficia el
retorno venoso cerebral ° Informe a centro regulador solicitud de recuperador y destino. ° Evaluación continua.
OTROS:
° Escala de Glasgow y alcohol: Si bien la escala de Glasgow escapa a
individuos intoxicados, se estima que la evaluación de pacientes con
intoxicación etílica con la escala de Glasgow entregaría un falso positivo en
dos puntos por bajo la condición real del sujeto. De cualquier modo, sea cual sea
la causal de deterioro neurológico, un escore igual o bajo 8 puntos implica
pérdida de mecanismos protectores de la vía aérea exigiendo tomar la medidas
correspondientes.
° Hiperventilación: Si bien se especula un posible efecto adverso sobre
el flujo sanguíneo cerebral a PCO, bajo 30 mm Hg es efectiva en evitar
herniación cerebral y compresión troncal secundaria a edema lobar dando tiempo
para intervenciones más definitivas a nivel hospitalario. Por tanto en
prehospitalario se debe hiperventilar.
° Uso de coloides o cristaloides: Al enfrentar un
paciente con TEC y shock hemorrágico surge la disyuntiva con el uso de grandes
volúmenes dada la repercusión sobre el edema cerebral y aumento de la PIC. Si
bien el uso de coloides es menos deletérea en prehospitalario se recomienda el
uso de soluciones cristaloides isotónicas.